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Dentro de un sueño
“De la nada aparecieron, para reinar en la oscuridad… destruyendo todo lo que se les interpusiera… altas y malvadas con sus vigías en las nubes…Sólo hay una salvación, una esperanza… tres oportunidades… tres estrellas… las tres hijas de la luna…”.
Año 2500, todos los países son islas, para viajar se usan transportadores, máquinas que separan las células o las moléculas (según lo que se transporte) y las hace viajar a la velocidad de la luz. Ya la gente no cree en lo que llaman “fantasías”, para las personas todo tiene una explicación, por muy complicada que sea. Las calles y las ciudades se rigen por números, así como las regiones y países, por letras. Para viajar a un país de distinta lengua, se instalan microchips, en las muelas de las personas, que contengan el idioma para que puedan entenderse con las gentes del sitio al que van, y lo mismo pasa al viajar a otros planetas. Claro que no por tener toda ésta tecnología se iba a acabar la flora y fauna, ahora hay en cantidades mayores. Planeta Tierra; país “CL”; región “LL”; ciudad “01”. Once de Julio, 4:30 PM, el timbre del colegio Nalaivo anuncia el termino de clases y también el de la semana. Todos los escolares van saliendo, entre ellos: Tsukino; una joven de 16 años, 1.57 mt, su pelo es de color caoba y liso, ojos grises, trigueña y de 51 Kg, vestida con el uniforme del colegio; falda y camiseta. A su izquierda, y un poco más atrás, su hermana: Yukino; de 15 años, 1.55 mt, pelo de color calipso oscuro y liso, ojos violetas, tez blanca y de 48 Kg, vestida con el buzo del colegio. A su derecha, la compañera y amiga de ambas: Kano; de 16 años, 1.50 mt, pelo violeta y ondulado, ojos azules, trigueña y de 54 Kg, vestida al igual que Tsukino; con falda y camiseta. Tsukino y Kano van pensando en sus novios, mientras que Yukino observa un gato.
– ¡Mírenlo, que lindo! – Exclamo al ver que el gato se sentaba y la observaba.
– Sí… Álvaro es tan lindo. – Dijo Kano mirando al cielo.
– Sí… “Totito” también. – Afirmó Tsukino al tiempo que los ojos le brillaban.
– ¡Chicas el gato! – Yukino se detuvo mientras las miraba con expresión de reproche. – ¡Aló, chicas despierten!
– ¿Eh? Que bien que nos quedemos en tu casa Kano, así nos acompañaremos.- Por lo visto, Tsuki acababa de bajar a Tierra y, al igual que Kano, no se dio por enterado de que su hermana les hubiera mostrado un gato.
– Se nota que no me escuchaban… en fin…– Metió las manos a los bolsillos de su pantalón y siguió caminando junto a Tsuki.
– Nos divertiremos mucho. Qué bien que nuestros padres se fueron a Marte, estarán por unos días, por el poco dinero que llevan, pero al menos descansaran de nosotras. – Kano las miró con una gran sonrisa y añadió. – Y nosotras de ellos. – Las tres chicas se pusieron a reír mientras seguían caminando.
– Es cierto, casi lo olvidamos, Yuki debemos ir a buscar nuestras cosas a casa. Si quieres Kano, te adelantas, luego te alcanzaremos.
– No se preocupen, las acompaño.
– Sí, así ninguna anda sola por ahí. – Les dijo alegremente Yuki, mientras doblaban por una calle.
– Entonces, vámonos rápido. – Concluyó Tsuki, corriendo seguida de las chicas.
Cuando entraron a su casa notaron que había un ambiente algo extraño, pero decidieron ir a su habitación a buscar las cosas para marcharse pronto y así disfrutar de todo el tiempo que tenían. Al llegar a la habitación que compartían las hermanas notaron que volando sobre su cama había tres mosquitos.
– Que extraño, hace tres años que los eliminaron a todos. – Decía Kano mientras los espantaba. – Sólo conservan a los que ayudan al ambiente y cosas así, pero que yo sepa los tienen bajo vigilancia apartados de los civiles.
– Sí, pero se les pudo haber escapado algunos. Da igual, Yuki ¿Guardaste ya tus cosas? Las mías ya las tengo listas. – Un mosquito comenzó a acercarse a Tsuki y a volar alrededor de ella. – ¿Qué le pasa a éste bicho? Vete.
– Estoy lista, vámonos. – Le dijo Yukino, poniéndose un bolso al hombro.
Al llegar a la sala Yukino se comenzó a acercar al sillón dejándose caer en el, mientras que las chicas la seguían en el acto.
– No sé si ustedes, pero… yo tengo… un poco. – Yuki bostezó, cerro los ojos y apoyó la cabeza en sus manos. – De sueño… – Lo dijo y se quedó profundamente dormida, Tsuki y Kano también hicieron lo mismo.
Cuando al fin despertaron vieron que estaban en el corazón de un bosque, se levantaron y comenzaron a caminar una al lado de la otra, sin separarse, para intentar saber a donde habían llegado.
– ¿Alguien sabe en donde estamos? Tsuki, Yuki ¿Se les ocurre algo? ¿Desde cuando que estamos aquí? Yuki ¿Me dices la hora?
– Claro. – Miró el reloj que tenía en la muñeca por un buen rato y luego, mirándola algo contrariada habló. – Son las seis, pero el secundero no avanza, así que dudo que esté en lo correcto.
– Que bien, estamos en un bosque, el cual no tenemos idea donde queda y el tiempo se detuvo así que ni siquiera sabemos cuanto tiempo llevamos aquí. – Dijo Tsuki con aire pesimista, sentándose en el suelo y echándose el pelo para atrás con la mano. – Ni siquiera sabemos si alguien nos buscará.
– Lo último que recuerdo es que me quedé dormida sobre el sillón, lo lamento hermana, no puedo ayudar en nada. – Yuki Pateó una piedra y se sentó junto a Tsuki silbando.
– No patees las piedras y no silbes, es de mala educación. – La retó, demostrándole que hasta en momentos como esos recordaba comportarse como una dama, por lo cual Yuki la miro sorprendida, así que agregó. – No es tu culpa, nosotras también nos dormimos.
– Quizá esos mosquitos nos picaron, nos quedamos dormidas y ahora estamos en un sueño. – Kano intentaba subirles el ánimo y a medida que explicaba su teoría las miraba con la cara llena de una esperanza fabricada y una gran sonrisa que parecía que de un momento a otro se desmoronaría, pero para no desanimarla, las amigas la siguieron escuchando atentamente. – Sólo debemos buscar algo que nos despierte y ya está, volveremos a su casa para luego ir a la mía.
Habían decidido que estaban en un sueño, cuando de la nada volvieron a aparecer los tres mosquitos que habían estado en su casa y, para sorpresa de ellas, comenzaron a hablarles.
– ¡Hola, qué bien que despertaron! Mucho gusto, me llamo Momo y soy la guía de Kano.
– Yo soy Susu, guía de Tsukino.
– Soy Rin, guía de Yukino.
Las chicas se quedaron perplejas al entenderles y se asombraron más aún cuando, al acercarse los mosquitos, notaron que eran más grandes que antes y tenían forma de niñas. Se quedaron en silencio por un momento, luego hablaron entre ellas, y por fin decidieron que como era un sueño todo podía suceder.
Continuara...
– Sí… Álvaro es tan lindo. – Dijo Kano mirando al cielo.
– Sí… “Totito” también. – Afirmó Tsukino al tiempo que los ojos le brillaban.
– ¡Chicas el gato! – Yukino se detuvo mientras las miraba con expresión de reproche. – ¡Aló, chicas despierten!
– ¿Eh? Que bien que nos quedemos en tu casa Kano, así nos acompañaremos.- Por lo visto, Tsuki acababa de bajar a Tierra y, al igual que Kano, no se dio por enterado de que su hermana les hubiera mostrado un gato.
– Se nota que no me escuchaban… en fin…– Metió las manos a los bolsillos de su pantalón y siguió caminando junto a Tsuki.
– Nos divertiremos mucho. Qué bien que nuestros padres se fueron a Marte, estarán por unos días, por el poco dinero que llevan, pero al menos descansaran de nosotras. – Kano las miró con una gran sonrisa y añadió. – Y nosotras de ellos. – Las tres chicas se pusieron a reír mientras seguían caminando.
– Es cierto, casi lo olvidamos, Yuki debemos ir a buscar nuestras cosas a casa. Si quieres Kano, te adelantas, luego te alcanzaremos.
– No se preocupen, las acompaño.
– Sí, así ninguna anda sola por ahí. – Les dijo alegremente Yuki, mientras doblaban por una calle.
– Entonces, vámonos rápido. – Concluyó Tsuki, corriendo seguida de las chicas.
Cuando entraron a su casa notaron que había un ambiente algo extraño, pero decidieron ir a su habitación a buscar las cosas para marcharse pronto y así disfrutar de todo el tiempo que tenían. Al llegar a la habitación que compartían las hermanas notaron que volando sobre su cama había tres mosquitos.
– Que extraño, hace tres años que los eliminaron a todos. – Decía Kano mientras los espantaba. – Sólo conservan a los que ayudan al ambiente y cosas así, pero que yo sepa los tienen bajo vigilancia apartados de los civiles.
– Sí, pero se les pudo haber escapado algunos. Da igual, Yuki ¿Guardaste ya tus cosas? Las mías ya las tengo listas. – Un mosquito comenzó a acercarse a Tsuki y a volar alrededor de ella. – ¿Qué le pasa a éste bicho? Vete.
– Estoy lista, vámonos. – Le dijo Yukino, poniéndose un bolso al hombro.
Al llegar a la sala Yukino se comenzó a acercar al sillón dejándose caer en el, mientras que las chicas la seguían en el acto.
– No sé si ustedes, pero… yo tengo… un poco. – Yuki bostezó, cerro los ojos y apoyó la cabeza en sus manos. – De sueño… – Lo dijo y se quedó profundamente dormida, Tsuki y Kano también hicieron lo mismo.
Cuando al fin despertaron vieron que estaban en el corazón de un bosque, se levantaron y comenzaron a caminar una al lado de la otra, sin separarse, para intentar saber a donde habían llegado.
– ¿Alguien sabe en donde estamos? Tsuki, Yuki ¿Se les ocurre algo? ¿Desde cuando que estamos aquí? Yuki ¿Me dices la hora?
– Claro. – Miró el reloj que tenía en la muñeca por un buen rato y luego, mirándola algo contrariada habló. – Son las seis, pero el secundero no avanza, así que dudo que esté en lo correcto.
– Que bien, estamos en un bosque, el cual no tenemos idea donde queda y el tiempo se detuvo así que ni siquiera sabemos cuanto tiempo llevamos aquí. – Dijo Tsuki con aire pesimista, sentándose en el suelo y echándose el pelo para atrás con la mano. – Ni siquiera sabemos si alguien nos buscará.
– Lo último que recuerdo es que me quedé dormida sobre el sillón, lo lamento hermana, no puedo ayudar en nada. – Yuki Pateó una piedra y se sentó junto a Tsuki silbando.
– No patees las piedras y no silbes, es de mala educación. – La retó, demostrándole que hasta en momentos como esos recordaba comportarse como una dama, por lo cual Yuki la miro sorprendida, así que agregó. – No es tu culpa, nosotras también nos dormimos.
– Quizá esos mosquitos nos picaron, nos quedamos dormidas y ahora estamos en un sueño. – Kano intentaba subirles el ánimo y a medida que explicaba su teoría las miraba con la cara llena de una esperanza fabricada y una gran sonrisa que parecía que de un momento a otro se desmoronaría, pero para no desanimarla, las amigas la siguieron escuchando atentamente. – Sólo debemos buscar algo que nos despierte y ya está, volveremos a su casa para luego ir a la mía.
Habían decidido que estaban en un sueño, cuando de la nada volvieron a aparecer los tres mosquitos que habían estado en su casa y, para sorpresa de ellas, comenzaron a hablarles.
– ¡Hola, qué bien que despertaron! Mucho gusto, me llamo Momo y soy la guía de Kano.
– Yo soy Susu, guía de Tsukino.
– Soy Rin, guía de Yukino.
Las chicas se quedaron perplejas al entenderles y se asombraron más aún cuando, al acercarse los mosquitos, notaron que eran más grandes que antes y tenían forma de niñas. Se quedaron en silencio por un momento, luego hablaron entre ellas, y por fin decidieron que como era un sueño todo podía suceder.
Continuara...
6 comentarios:
*borre lo anterior por que estaba muy mal escrito
sin duda se me asemejó a muchas cosas que he visto, sin embargo, no deseo contaminar mi opinion con ello, por lo que evitare por cualquier motivo las comparaciones...
Como es la primera parte, dejame decirte que la presentación de los personajes fue bastante pobre, aunque puede ser tu plan y que conozcamos a medida que avanza la historia como son cada una de las niñas, en ese caso es completamente aceptable, ^-^ ahora bien me gusta la ambientación, la época que utilizaste, ya que sin duda me facinan las cosas futuristas o con mezclas de épocas, eso puedo decir, te animo a que sigas, ya que por ahora solo me dejaste en suspenso o con tus favoritos puntos suspensivos (¬¬ que por lo demas es buena estrategia para enganchar a un lector)
dale, ojalá sigas escribiendo, y con di
continuación:
... y con tus dibujos ya que el lector se imagina de mejor forma lo que quieres expresar.
nos vemos
Gran mente hijita mia te felicito, por tener esa creatividad...te kiero muxo linda niña. mil besitos y nus estamos viendo este lunes.
Adios y Bendiciones.
Bueno sere honesto ... no me gusto la historia, no me gusto que se hable tan fantoaiosamente ... no es una fantasia que me agrada ... falta especificar mas de como es el futuro ... como viven
pero dale sigue escribiendo e imaginando ...
[vive libre]
Buena historia, a mi me gusto y te pido que sigas con ella, así me entretengo cuando necesito hacerlo, nunca es malo leer, menos una historia de la espectacular Fabiolita, jejeje, así que yo como auto candidato para embajador Merme, le doy mi absoluta aprobación a la historia y demqando mas capitulos, jejeje.
"Lo pase muy bien contigo, me agradas mucho niña, que bueno volver a verte, cuidese mucho y pongalo siempre mucho esfuerzo a lo que quiere, pues, hasta los sueños se pueden hacer realidad"
Besos y un abrazo.
Wolf
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